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sábado, 11 de abril de 2009

Amazonia perdida. El viaje fotográfico del legendario botánico Richard Evans Schultes

Amazonia perdida. El viaje fotográfico del legendario botánico Richard Evans Schultes. Por: Wade Davis


El Banco de la República de Colombia ofrece una exposición fotográfica apasionante, relacionada a la vida aventurera y el romanticismo de principios del siglo XX que impregnaba a algunos investigadores y exploradores.



Fotografía: Banco de la República
Niños macuna en las cataratas del río Yayacopi. Río Apaporis, febrero de 1952 “Todos los jóvenes aprenden de los viejos o directamente de los payés las historias que hablan de la creación de las numerosas cascadas y rápidos que existen en los ríos de la Amazonía colombiana. Cada catarata tiene su propio mito de creación. Con frecuencia, mientras carga su canoa alrededor de los rápidos, un joven recita a sus compañeros de menor edad lo que ha aprendido de sus mayores”. Richard E. Schultes, Vine of the Soul.


Aquí el resumen de la exposición por el Banco de la República:

Richard Evan Schultes (1915–2001) fue sin duda el más grande etnobotánico del siglo XX y quien abrió al mundo la puerta del estudio de las plantas alucinógenas con criterio científico y alma de explorador del siglo XVI. Eminente profesor de Harvard y autor de numerosos libros, Schultes llegó a Colombia en 1941 después de perseguir la planta de peyote en México. Se internó en la Amazonia colombiana donde por más de 12 años cartografió ríos que no figuraban en los mapas, clasifico más de 2.000 plantas y convivió con decenas de tribus, estableciendo con ellas una relación de alumno-maestro que le permitió entender las plantas en su contexto humano.
Las 40 fotografías en blanco y negro que captan tanto la exuberancia de los paisajes vistos durante sus recorridos como la profunda empatía que mantuvo con los habitantes indígenas de estas regiones fueron publicadas en el libro The Lost Amazon, editado por Chris Murray, fundador y director de Govinda Gallery (Georgetown), y publicado en 2004 por la editorial Chronicle Books. La exposición incluye además los diarios en los que Schultes hacía sus notas de campo, que hoy se guardan en la biblioteca de manuscritos de la Universidad de Harvard, y la querida camera Roliflex convertida en mito por los propios textos de Schultes y Davis.
Wade Davis, actual explorador residente de la National Geographic Society y alumno de Schultes, escribió sobre él un libro, El Río, en el que se entrecruzan dos relatos: en uno de ellos está la biografía de Schultes y su recorrido por el Amazonas; en el otro relata sus experiencias de viaje en la misma zona en compañía de Tim Plowman, discípulo predilecto de Schultes.
Davis es antropólogo, explorador botánico, recibió su doctorado en Etnobotánica en la Universidad de Harvard, pasó más de tres años en el Amazonas y en los Andes realizando estudios botánicos en quince comunidades indígenas de ocho países de América Latina y ha recopilado colecciones botánicas con una totalidad aproximada de 6.000 ejemplares. Además de El Río, ha escrito libros de gran difusión como La serpiente y el arco iris (1986), Passage of darkness (1988), Shadows in the sun (1992) y The clouded leopard (1998).
Las fotografías tomadas durante años por Schultes, seleccionadas y comentadas por Davis, conforman la exposición La Amazonía perdida: el viaje fotográfico de Richard Evans Schultes, que el Banco de la República y el Smithsonian se complacen en presentar en Leticia del 15 de enero al 23 de febrero y en Bogotá del 11 de marzo 5 de mayo de 2009.



Fotografía: Banco de la República
Jirijirimo.
Río Apaporis, septiembre de 1943 “En el largo túnel encerrado entre acantilados y
extrañamente silencioso por el que deben pasar las aguas del río Apaporis…, se encuentra, esculpido a lo largo de los siglos por la naturaleza, el rostro de un dios. Jirijirimo es un lugar sagrado para los indígenas taiwanos, que consideran que la escultura fue puesta allí por los dioses para indicarles que todavía estaban a cargo de las aguas y que este pasaje era especialmente sagrado para ellos”. Richard Evans Schultes, Vine of the Soul


Fotografía: Banco de la República
Madre
cubeo bañando a su bebé. Río Apaporis, sin fecha “Para los indígenas los ríos no son sólo rutas de comunicación y transporte. Son los caminos que sus antepasados recorrieron al comienzo de los tiempos”. Wade Davis, The Lost Amazon.


Fotografía: Banco de la República Madre cubeo y su hijo con un árbol de caucho. Vaupés, sin fecha. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, se volvió urgente descubrir nuevas fuentes de caucho, una materia prima vital para la industria. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos envió a Richard Evans Schultes al Amazonas para que hallara e identificara árboles de caucho resistente a las plagas y altamente productivo. Esta búsqueda lo mantendría en la selva por más de una década.


Para ver algunas de las extraordinarias fotos en blanco y negro sobre la exposición Amazonia perdida. El viaje fotográfico del legendario botánico Richard Evans Schultes:


http://www.semana.com/galeria-nacion/amazonia-perdida/418.aspx

sábado, 21 de febrero de 2009

Simón Bolívar por Pierre Vayssiere

En un pasaje del excelente libro “Simón Bolivar, el sueño americano” de Pierre Vayssiere, donde el historiador expone la vida del Libertador desde diferentes perspectivas, (tan completo y novedoso que hasta incluye un análisis de la apropiación de su figura por el gobierno venezolano de Hugo Chávez) el autor toma una hipótesis del sociólogo brasileño Gilberto Freyre acerca de la predilección de los hacendados blancos del nordeste de Brasil por las mujeres negras.


Vayssiere se apoya en “Casa grande e senzala”, Rio, 1970 (1933), p.354 en su capítulo “La infancia de un jefe”, para justificar la devoción de Simón Bolívar por la negra Hipólita, una criada de la familia que según el propio Libertador fue su segunda madre, y así la llamaba. Tal es así que Vayssiere rescata cuando en su primer entrada triunfal a Caracas (1827), Bolívar deja la formación para ir a saludar a Hipólita.

Resulta interesante la hipótesis de Freyre a la cual se refiere Vayssiere (pag.43) de esta manera:

“Gilberto Freyre se refiere a algunos efectos insospechados del amamantamiento en el Brasil colonial: a su juicio, esa práctica no era algo meramente fisiológico, sino que también tenía implicancias psicológicas, y hasta sexuales. La mujer negra que le daba su leche o alimentaba al niño blanco con las papillas que amasaba con sus propias manos, lo acostumbraba a una relación íntima con su propio cuerpo, con sus olores, con la textura de su piel y de su cabellera. Así, en forma involuntaria y subrepticia, la madre de leche familiarizaba al niño blanco con el cuerpo negro y podía imprimirle una orientación sexual, que a veces se percibía en los criollos criados por mujeres negras, hasta el punto de que era posible que esos blancos manifestaran una predilección exclusiva por las mujeres negras. Sin adoptar un fetichismo tan drástico, Simón Bolívar nunca demostró el menor tabú sexual con respecto a las mujeres de color.”

“Simón Bolívar, el sueño americano”, Pierre Vayssiere. Editorial El Ateneo, Buenos Aires 2008.

No resulta descabellada esta teoría antropológica, teniendo en cuenta que a pesar que el libro de Freyre (aún sin leerlo) e incluso la apreciación de Vayssiere tal vez no tengan el suficiente rigor empírico, es evidente que el mestizaje (mal que les pese a algunos sectores sociales) entre el indio autóctono, el negro forzadamente emigrado y el europeo convenientemente asentado, es el componente genético exclusivo del cual se nutre la totalidad de la población americana.

Estas relaciones humanas no son más que una minúscula parte de las consecuencias que desencadenan los procesos sociales, que como en la América de los tiempos de Bolívar, han generado cambios y reacomodamientos en la población que desembocaron en la emancipación americana, mediante la búsqueda de identidad e independencia económico-política, y que se puntualizan en la historia después de cierto tiempo, cuando se manifiesta el margen suficiente para el análisis científico.

En la actualidad, tal vez se aprecien superficialmente las futuras consecuencias que puedan derivar de una coyuntura caracterizada por el enorme flujo de población que migra desde países emergentes de todo el globo hacia Europa y Estados Unidos. Un fenómeno migratorio acentuado por la rapidez de los medios de locomoción (con respecto al menos a unos cincuenta años atrás).

¿Cuándo se vislumbrarán los primeros cambios de este proceso? ¿Qué consecuencias podrán apreciarse en el tiempo? ¿Hacia donde se orientaran los cambios que inevitablemente surgirán desde los hijos y nietos de los emigrantes asiáticos, africanos y americanos que residen en estos países centrales? ¿Habrá algún cambio significativo con una tendencia diferente a la actual? ¿O tal vez nunca lo haya?

Por lo pronto, hay un episodio histórico que puede o no, cambiar el rumbo de la política internacional y por lo tanto el destino de millones seres humanos: Estados Unidos tiene su primer presidente negro, un hecho que hasta hace no muchos años era una ucronía, pero no es mas que una consecuencia de estos procesos aludidos sintéticamente.

Post relacionados en este Blog:


http://palimpsestovirtual.blogspot.com/2008/12/las-sandalias-de-mangueira.html

http://palimpsestovirtual.blogspot.com/2007/11/la-diluida-poblacin-negra-en.html


domingo, 18 de enero de 2009

Fuerte Barragán: Museo Naval

Algunos entendidos confirman que el inicio de la Aviación Naval en la Argentina tuvo lugar en Fuerte Barragán, Ensenada, Buenos Aires.

Basta leer este panel de una pequeña historia curiosa e interesante en el museo del sitio para justificar la afirmación:


Fuerte Barragán se encuentra en el municipio de Ensenada y posee una atrayente historia.

Resumidamente puede decirse que se erigió a partir de que un ingeniero del Virreinato del Río de la Plata (dentro del contexto del contrabando y la lucha de poderes con Portugal en el siglo XVIII) “…envía el 5 de junio de 1730 una comunicación al rey haciéndole conocer algunas características de la Ensenada de Barragán y manifestando su convicción que con la instalación de una sola batería colocada a la entrada de la Ensenada y frente al canal donde los buques se acercan a tierra, la defensa del lugar estaba asegurada; este dispositivo de seguridad no sólo estaba destinado a frenar el contrabando sino que serviría de defensa ante cualquier desembarco enemigo que quisiera apoderarse de Buenos Aires.

Es así que por orden de Zabala se emplaza en 1731 el Fuerte, sus baterías fueron construidas con tepes (panes de barro o adobe crudos) circundadas por una muralla de adobe cocidos…”

Fuente:

http://www.ensenada.gov.ar/historia/fuerte.php


Es decir, que el sitio guarda una de las historias más antiguas de Buenos Aires.

Lamentablemente está poco promocionado, e incluso llegar al lugar es difícil, no por el acceso, sino porque posee un solo cartel indicador. De acuerdo a la administración del museo, es de esperar que el sitio esté mejor promocionado a corto plazo.


Para llegar desde Buenos Aires: Autopista Buenos Aires-La Plata, pasar el acceso a La Plata y seguir el cartel indicador que dice “Punta Lara”, por lo cual se accede a otra autopista que conduce a la ciudad homónima. Llegar hasta una rotonda y girar a la derecha. Siempre bordeando el Río de la Plata y los balnearios de Punta Lara, pasando apenas el acceso al Club Náutico de La Plata se apreciará una cartel que dice “Museo Héroes de Malvinas” y un camino con monolito bastante notorio. Esa es la entrada al Fuerte Barragán. El cartel que indica su nombre solo puede verse si se llega desde la ciudad de Ensenada, por tal razón no se observa si se accede desde Buenos Aires. Otra referencia es que puede verse un viejo avión militar.

También existen en el sitio otras historias interesantes que en breve serán publicadas.



viernes, 12 de diciembre de 2008

Grupo de Flickr: ARQUEOLOGÍA ARGENTINA

Se han agregado nuevos miembros al grupo de Flickr, cuyas fotos pueden observarse en:

http://www.flickr.com/groups/694003@N25/




Foto de Moniketa en el grupo "Arqueología Argentina" de Flick

Asimismo, las fotos permiten el enlace a los álbumes de estos miembros que no son para desperdiciar.

El objetivo del grupo de “Arqueología Argentina” http://www.flickr.com/groups/694003@N25/


Foto de Inq.Alvin en el grupo "Arqueología Argentina" de Flickr


es la difusión del patrimonio cultural arqueológico, no solo de Argentina, sino también de toda América. Por eso todos están invitados a formar parte de este grupo con alguna foto acerca de esta temática y una breve explicación que serán publicadas con la debida autorización en www.palimpsestovirtual.blogspot.com y www.allbuenosaires.blogspot.com ¿Que viajero acaso no se topó alguna vez con objetos interesantes o arquitectura monumental de algún sitio arqueológico o algún museo?

Foto de Inq.Alvin en el grupo "Arqueología Argentina" de Flickr


Nota relacionada:

http://allbuenosaires.blogspot.com/2008/05/dique-cabra-corral-salta-en-flickr.html

http://palimpsestovirtual.blogspot.com/2008/05/dique-cabra-corral-salta-en-flickr.html

martes, 30 de septiembre de 2008

Iglesia de los Negros, Chascomús

Una de las atracciones culturales de la ciudad de Chascomús es la llamada Capilla o Iglesia de los Negros. En la esquina de Lamadrid y Venezuela, un poco alejada del centro, pero a metros de la laguna.


Su historia, según el recorte de un antiguo periódico colgado en una de las paredes, está relacionada a que “…Chascomús tuvo en sus épocas primitivas numerosa servidumbre de esclavos y aún después de las leyes de manumisión de 1813 y 1817 se mantenía en la zona ese estado de cosas. Los negros y mulatos formaron una hermandad y construyeron el edificio. Frente al templo se celebraban los ruidosos y pintorescos ritos del candombe cuyos resabios aún tienen vigencia en las fiestas carnestolendas. El Tío Poa y su mujer fueron los soberanos de la hermandad, y a ellos les sucedieron otros cuyos mandos fueron logrados por herencia.”[1]


Una de estas sucesoras fue la última cuidadora del templo, la “negra” doña Eloisa, a quienes algunos memoriosos de edad que hayan estado por el lugar hasta hace no muchos años sin duda la recuerdan. Guillermina Eloísa González de Luis vivía en el lugar y era bisnieta de Luciano Alsina, uno de los fundadores, supuestamente en el año 1806. Eloísa tuvo 10 hijos con Vicente Luis, un español nacido en Gijón y podía contar anécdotas escuchadas en su familia como la de los negros que salían en procesión de la capilla bailando el candombe. Se cantaban versos como “Ya viene a bailar candombe / la Santa Federación. / Ya llega por las morenas / de los negros del tambor.”

Es decir anécdotas relacionadas a los tiempos del Restaurador Rosas y el levantamiento de los Libres de Sur, donde en la batalla de Chascomús Pedro Castelli (hijo del prócer de la revolución de Mayo) fue decapitado por las tropas de Prudencio Rosas, hermano del Restaurador, y su cabeza colgada de un piquete como para que sirviera de escarmiento. Una práctica que después haría común la Mazorca, ya en tiempos de gobierno federal.


Desde otro punto de vista, Schavelzon en un título por demás elocuente llamadoLa Capilla de los Negros en Chascomús y su cambio de religión” (capítulo del libo Mejor Olvidar. La conservación del patrimonio cultural argentino. Daniel Schavelzon. De los Cuatro Vientos Editorial, 2008. Buenos Aires) resalta algo interesante en relación al cuidado del patrimonio y su significación histórica y social: “…única sede preservada de una Nación Afro reconocida como tal, es decir, los edificios que las comunidades de esclavos o ex-esclavos levantaban para sus propias actividades…había un número importante de afros tanto en la ciudad como trabajando en tareas agrícolas…a tal grado que en 1861 decidieron construir un edificio…lo cierto es que se envió al municipio una nota en nombre de la “nueva hermandad de morenos instituida en este pueblo con el título de Bayombé de Invenza”. El pedido dice que se quería construir un “Cuarto de las Animas y demás objetos indispensables a nuestros regocijos festivos”, no se usó la palabra “capilla” en ningún lugar ni se la relacionó con el culto católico…y el municipio le otorgó un terreno que estaba baldío…lógicamente separado del pueblo…”


Continúa en el siguiente párrafo la descripción de las modificaciones, donde se incluye el motivo de la inserción del concepto de “capilla”. “…sabemos que se construyó un edificio rectangular con techo a dos aguas, tres cabriadas internas de madera y techo de paja, paredes de mampostería de ladrillos…cuatro ventanas, puerta al frente con arco de medio punto…el piso era de tierra apisonada…y en el interior no había elemento alguno de tipo religioso católico.” Y finalmente continúa Schavelzon que a partir de 1950 y 1970 en segundo término por causas climáticas se hicieron las modificaciones donde “…se pudo evitar la colocación de un piso de cerámicas…se cambiaron unos pocos herrajes –aún están los forjados a mano-, se redujeron las cabriadas del techo al aserrarlas mecánicamente, aunque siguen siendo las mismas maderas…se le construyó un altar, un nicho para la virgen del Rosario y un barandal de madera que generó un presbiterio. Es decir, se la hizo capilla católica. Nunca se había celebrado misa hasta esa ocasión y por eso no está reconocida por la Curia como verdadera capilla.”[2]


En la actualidad es posible ratificar y comprender lo que observa Schavelzon, ya que a pesar de las modificaciones arquitectónicas y funcionales, es notorio que la construcción no fue concebida para práctica religiosa católica, al menos en comparación con las capillas convencionales. Pero en los recortes de los años 50’ que están colgados en las paredes, la crónica describe que la capilla fue concebida como tal desde su fundación, mencionando a Luciano Alsina (en realidad el apellido era Soler y era criado de la familia Alsina), el bisabuelo de la “negra” Eloísa como “…moreno, de profunda fe religiosa, casi rayana con el misticismo –así aseguran los tradicionalistas- construyó la capilla para “peticionar y rogar al Altísimo, dueño y hacedor del mundo”.[3]

Sin indagar en alguna documentación oficial como da a entender Schavelzon, sin duda que el periodista de los viejos recortes ha tomado en cuenta el relato de Eloísa, y al mismo tiempo es posible que ella, aprovechando que las autoridades darían mayor beneficio a la fe católica que a una extinguida orientación afro-americana, se haya valido de este recurso para privilegiar la preservación del predio. Los cierto es que sin duda, y como ya es reconocido por las colectividades afro, ha habido una mixtura de la fe entre la que los antepasados trajeron de Africa y la imposición católica una vez esclavizados en América.

Este dato precedente es importante ya que está mencionado brevemente en la propia capilla por una placa indicativa.

Es entonces, que a falta de una buena referencia histórica, la única información en el lugar son los recortes de diarios antiguos y algunas placas conmemorativas.

Por ellos es posible enterarse de la relación de la capilla con los Libres del Sur y su función como refugio para los heridos de la Batalla de Chascomús en 1839. También en 1858 y 1871 fue improvisado hospital durante las epidemias de cólera y fiebre amarilla respectivamente.


Retazos de la historia argentina, interesantes y tal vez trascendentales como la historia del aparentemente ausente componente “negro” en el país y que son poco conocidos y podrían difundirse mejor, se hallan alojados en este recinto. Si bien el propio Bartolomé Mitre destacó en el libro “San Martín” la contribución (principalmente como “carne de cañón”) de los forzados inmigrantes africanos a la independencia americana, actualmente es gracias al aporte de la genética que se conoce más a fondo y cada vez mejor el misterio de una población que si bien no es notoria fisonómicamente en este sector del continente, sí posee un importante acervo genético que influyó (y aún lo hace) no solo en lo cultural, sino también en lo social.


Para mayor información acerca de este tema puede consultarse en este mismo blog, el siguiente post: http://palimpsestovirtual.blogspot.com/2007/11/la-diluida-poblacin-negra-en.html



[1] José Luis Stoppino. Recorte de periódico colgado de la pared de la “Capilla de los Negros”.
[2] Mejor Olvidar. La conservación del patrimonio cultural argentino. Daniel Schavelzon. De los Cuatro Vientos Editorial, 2008. Buenos Aires.
[3] Recorte de periódico colgado de la pared de la “Capilla de los Negros”. No está declarado el autor.