Algunos entendidos confirman que el inicio de la Aviación Naval en la Argentina tuvo lugar en Fuerte Barragán, Ensenada, Buenos Aires.
Basta leer este panel de una pequeña historia curiosa e interesante en el museo del sitio para justificar la afirmación:
Fuerte Barragán se encuentra en el municipio de Ensenada y posee una atrayente historia.
Resumidamente puede decirse que se erigió a partir de que un ingeniero del Virreinato del Río de la Plata (dentro del contexto del contrabando y la lucha de poderes con Portugal en el siglo XVIII) “…envía el 5 de junio de 1730 una comunicación al rey haciéndole conocer algunas características de la Ensenada de Barragán y manifestando su convicción que con la instalación de una sola batería colocada a la entrada de la Ensenada y frente al canal donde los buques se acercan a tierra, la defensa del lugar estaba asegurada; este dispositivo de seguridad no sólo estaba destinado a frenar el contrabando sino que serviría de defensa ante cualquier desembarco enemigo que quisiera apoderarse de Buenos Aires.
Es así que por orden de Zabala se emplaza en 1731 el Fuerte, sus baterías fueron construidas con tepes (panes de barro o adobe crudos) circundadas por una muralla de adobe cocidos…”
Es decir, que el sitio guarda una de las historias más antiguas de Buenos Aires.
Lamentablemente está poco promocionado, e incluso llegar al lugar es difícil, no por el acceso, sino porque posee un solo cartel indicador. De acuerdo a la administración del museo, es de esperar que el sitio esté mejor promocionado a corto plazo.
Para llegar desde Buenos Aires: Autopista Buenos Aires-La Plata, pasar el acceso a La Plata y seguir el cartel indicador que dice “Punta Lara”, por lo cual se accede a otra autopista que conduce a la ciudad homónima. Llegar hasta una rotonda y girar a la derecha. Siempre bordeando el Río de la Plata y los balnearios de Punta Lara, pasando apenas el acceso al Club Náutico de La Plata se apreciará una cartel que dice “Museo Héroes de Malvinas” y un camino con monolito bastante notorio. Esa es la entrada al Fuerte Barragán. El cartel que indica su nombre solo puede verse si se llega desde la ciudad de Ensenada, por tal razón no se observa si se accede desde Buenos Aires. Otra referencia es que puede verse un viejo avión militar.
También existen en el sitio otras historias interesantes que en breve serán publicadas.
No es un personaje de la Guerra de las Galaxias, ni siquiera uno de esos robots protagonistas de filmes de ciencia ficción de los años 50 en Hollywood. Se trata de una vieja máquina de peluquería que se exhibe en el Museo Criollo de los Corrales, en Mataderos, el barrio donde lo gauchesco y lo citadino transitan por una difusa frontera.
Según la información del museo, la parte de arriba de la máquina servía para colocar los paños que se pasaban por la cara luego de que el cliente fuera afeitado. La parte del medio servía para colocar el calentador T.Primus a bomba y alimentado por kerosene. En el tambor iba el agua caliente como para que la afeitada resultara mas placentera. Y finalmente en la parte inferior se colocaban elementos del oficio como tijeras y navajas, para higienizarlas.
Puede ver en el Museo Criollo de los Corrales, av. de los Corrales 6436, Ciudad de Buenos Aires - barrio de Mataderos.
Las veredas que bordean las más famosas playas de Río de Janeiro poseen un diseño específico, formando parte - en esa mezcla insuperable, lograda, entre el paisaje cultural y natural - del encanto de (para muchos) la capital turística más importante de Latinoamérica.
Por supuesto que esto (y muchas otras composiciones urbanísticas de Río) es la consecuencia de años de la preocupación por proyectar un diseño, una personalidad de una ciudad, al menos en la parte más turística, la más visible, maximizando ese entorno único que ofrecen los verdes morros, la playa y el mar, beneficiando a los locales y extranjeros, pobres y ricos.
Sin indagar profundamente en el origen de las veredas y las motivaciones que llevaron a realizarlas, pero sí expresando la admiración por una singular vocación artística que distingue a Río por sobre otras ciudades, conviene resaltar un párrafo tomado de la página
http://www.todoarquitectura.com/v2/Noticias/one_news.asp?IDNews=2113
donde se expresa que “…El trabajo en las veredas de Copacabana es, sin duda, uno de los trabajos mas significativos de Burle Marx y una de las postales que caracterizarán a la ciudad carioca frente al gran movimiento turístico mundial generado a partir de la década del 70'…”
En este sintético párrafo es posible saber quien fue el autor de los diseños de las veredas. En este mismo artículo, es posible conocer la obra de Burle Marx, un destacado paisajista de renombre internacional, que incluso produjo obras urbanísticas en Argentina.
Vereda de Copacabana, la más antigua. En la playa, las infaltables canchas de volley, y más al fondo, el Pao de Azúcar.
La simetría de la altura de los edificios y las veredas playeras de Copacabana.
Sobre estas veredas la gente corre, camina, toma sol, toma cerveza, se huele a bronceador, nadie mira lo que uno hace o deja de hacer, no importa!
Ipanema tiene un diseño diferente.
Vereda del hotel Caesar’s Park. Esos teléfonos públicos también son un paisaje cultural perdurable de Ipanema, ahora siempre vacíos ante el paradigma del celular.
Vereda de la playa de Barra de Tijuca, a unos kilómetros de Copacabana. Barra es una playa paisajísticamente vistosa, pero conviene destacar que esa mezcla humana de Copacabana e Ipanema, donde la gente de todos los estratos reposa en la misma arena no se observa en Barra, donde predomina un nivel de clase media alta. No se vocifera, no se toma tanta cerveza y no hay tantas morenas…
Detalle del motivo pisciforme
Los mercachifles o buscavidas no desaprovechan la oportunidad de explotar la reproducción de un diseño exitoso: las veredas cariocas dibujadas en los pareos que se usan para la playa. Regateando se pueden conseguir por 15 reales.
En oportunidad de la fiesta patronal de Villa Ruiz, a 7 kms. de Carlos Keen, cerca de Luján, los 17 de agosto pueden apreciarse las jineteadas gauchescas, domas de caballos en varias categorías. Convocan a miles de personas, la mayoría, gente del campo. Puede verse poco pantalón de jean y mucha bombacha de campo, poca campera y mucho poncho, poca comida rápida urbana (hamburguesas y panchos) y mucha comida rápida rural (choripán, sándwich de vacío y lomito), también mucha 4 x 4 y poco automóvil, poca gorra de béisbol y mucho chambergo.
La bombacha de campo está tan ligada al gaucho y a la pampa argentina, que aún hoy es la prenda tradicional del hombre de la campaña, desde el peón al estanciero. Sin embargo tiene un origen foráneo. Fue fabricada en Inglaterra, específicamente para abastecer al ejército turco en la Guerra de Crimea. Cuando esta finalizo, la libertad de comercio británica desvío hacia las costas del Río de la Plata la suficiente cantidad de bombachas como para que los gauchos la adopten, ya sea por su funcionalidad o por imposición. Lo cierto es que se trató de un éxito total teniendo en cuenta que la coerción de la publicidad casi no existía en los comienzos de la Revolución Industrial.
En esta fiesta patronal en la población de Villa Ruiz, cerca de Luján, provincia de Buenos Aires, a unos 80 kms.de la Capital Federal, donde aún se pueden disfrutar jineteadas, carreras de sortija, vasos de vino Toro Viejo a $ 2, pastelitos y excelentes choripanes; las bombachas ganan abrumadoramente frente a la urbanidad del pantalón de jean. Las hay de todo tipo, de corderoy, de gabardina, con diseños Príncipe de Gales, combinadas con alpargatas, botas o simplemente zapatos o zapatillas. El conjunto se completa con el imprescindible facón en la cintura.
Es un caserío que pertenece al partido de Chascomús, provincia de Buenos Aires. La mayoría de los visitantes que lo conocen pasan obligatoriamente por allí para llegar hasta la laguna La Salada, por lo tanto la mayoría son pescadores.
Desde la ruta nacional 2 puede verse el cartel indicador, apenas se pasa unos 30 kms.la ciudad de Chascomús. Como la mayoría de las poblaciones al borde de las rutas, resultan familiares por el nombre, pero son pocos quienes se detienen a visitarlas, algo por demás lógico cuando se tiene un destino predeterminado. Este plano indica adecuadamente, como hay que entrar desde la ruta (Autovía) 2.
Cuando de cruzan las vías del ferrocarril puede observarse la pequeña estación.
Siempre por camino de tierra se llega al caserío, donde resalta el almacén La Querencia y la Sociedad de Fomento de Las Yucas. Una vez que se pasa el caserío hay que hacer unos 7 kms.para llegar a la laguna La Salada, de unas 500 hectáreas con profundidad máxima de 3 mt. El acceso principal es por un camping, se paga una entrada accesible y se puede ingresar. Si se llega tarde en fin de semana es difícil conseguir bote, por lo que habrá que conformarse con la pesca desde la orilla.
Es posible capturar las especies tradicionales de esta zona: Tarariras, pejerreyes, bagres y los nunca deseados dentudos. El sector de juncos en el centro de la laguna y en algún sector de la orilla, es según algunos expertos pescadores, el preferido por el pejerrey.
La orilla se presta ideal para matar el hambre del día con un buen asado, ya que como en todo día de pesca, a veces hay suerte y a veces no, por lo que no es aconsejable comer pescado fresco como primera opción. También es recomendable llevar una bolsa de carbón debido a que la leña en el campo no abunda.
Después de una lluvia es conveniente consultar sobre el estado del camino, ya que el mismo para llegar a la laguna es de tierra, aunque hay huella bien marcada.
Como para no olvidarse de donde uno se encuentra, basta dar vuelta la mirada para observar la inmensidad del campo, con sus isletas de árboles introducidos, producto de la colonización del hombre.
Por ahora, la principal atracción para el visitante de Monasterio parece ser su cercana laguna, ya que el caserío es pequeño y parece tranquilo, como muchos de los que salpican la pampa argentina.
Como bien indica la placa conmemorativa, en esta casa de Piedras Blancas, en Merlo San Luis, pasó algo de su vida (especialmente en verano) el escritor Leopoldo Lugones, ya que se trata de la propiedad de la familia de su esposa Juanita González.
Aunque actualmente figure en el mapa del circuito chico en Piedras Blancas, el solar es propiedad privada, por lo cual se hace difícil entrar a conocer este lugar.
Estos diseños en miniatura de torsos para exhibir ropa corresponden en realidad a porta-alhajas. Se levanta el torso, y se pueden depositar anillos o pulseras…se venden en la vereda, sobre la calle Borges a $ 15,- (unos 5 dólares). A diferencia de otros países, en Buenos Aires casi no existe el regateo. Los precios son inamovibles aún en la vereda.
Pasaje Santa Rosa, uno de los tantos que abundan en Palermo. El barrio recibió nuevos moradores, incluido artistas y celebridades por lo que no es raro encontrar veredas o paredes intervenidas por algún motivo artístico.
Una vez que se llega a la cima del cerro Loma Bola (Córdoba, Argentina) cuya falda rememora cada etapa del vía crucis cristiano; puede observarse a espaldas el cordón de los Comechingones, abajo, al pie, el pueblo de Loma Bola y La Paz, y mas allá, al final de lo que da la visibilidad humana, la imponencia de la Sierra Central de San Luis.
Hacia el piedemonte, entre el sosiego de un verde intenso y los techos dispersos, llama la atención esta construcción. Se trata del altar de la familia Sullivan, irlandeses inmigrantes desde mediados del siglo XX en la zona. Esta visión incentiva a una visita, pero una vez abajo del cerro el intento de llegar al altar de los Sullivan puede verse frustrado en la puerta de la hostería y casa de Té Villa Dora por un enorme doberman que después resultó ser “un viejo perro pero con mente de adolescente” según la descripción de mister Sullivan. Si esta primer instancia no desanima, una amable pareja de irlandeses, y según ellos “algo peor”: también cordobeses; saldrá a recibir al visitante, pero no claudicarán ante la insistencia por pasar a conocer la capilla, alegando la privacidad familiar. Son los Sullivan.
Una vez asumido este revés, la Hostería de Villa Dora y los Sullivan resultan interesantes. Una construcción bien preservada y contemporánea de los años 50’ recibe a las visitas con pileta de natación, salón de Té y comedor familiar, donde después de una charla amable se puede almorzar una picada campestre (fiambres, salames y quesos) y comprar los dulces de frutas caseros que abundan por la zona. El ambiente del salón es agradable y parece ser la continuación del hogar de los Sullivan. Reducido, un hogar, sillones, un viejo televisor, estantes cargados de libros, revistas y sillas y mesas que en los 60’ pudieron haber sido vanguardistas; todo armonizado y de buen gusto.
En la charla mister Sullivan resultó gracioso y recordó una vez en que un turista, tal vez llegado con el mismo propósito de conocer el altar, le comento con cierto bagaje y autoridad heráldica que llamarse Sullivan en Irlanda es algo muy común. A lo que mister Sullivan, con el anhelo de que podría tratarse de algún compatriota, le requirió por su apellido. Rodríguez contesto el otro, por lo cual se dio cuenta de que no se trataba de un erudito heráldico ni un paisano, sino simplemente el portador de otro apellido masivo.
Estacion de Uribelarrea, que funciona también como sede del centro tradicionalista “Los gauchos de Uribelarrea”, donde es posible toparse con fiestas gauchescas donde predomina el asado y las carreras de sortija.
Entre Cañuelas y Lobos, a casi una hora de Buenos Aires, por la ruta 205, se encuentra este pueblo que posee retazos de antaño, principalmente en cuanto a la arquitectura, la tranquilidad de las calles de tierra, las arboledas y la plaza principal de forma octogonal, a la que no le faltan sus propios “locos”, que se acercan a pedir monedas y cigarrillos.
El hartazgo de las grandes ciudades y las migraciones domésticas hacia la periferia, revelan cierto crecimiento poblacional en Uribe, reflejadas en algunas construcciones y los relatos de los lugareños; a pesar de este crecimiento aún es posible observar que las bicicletas se dejan sueltas, sin atar, algo que en alguna gran ciudad no duraría mas de tres minutos, y que le otorga a Uribe el carácter de “pueblo”, cualidad añorada por muchos.
Para los vaivenes del mercado, el perfil de Uribelarrea puede ser el de la distensión, la pausa; tal vez sea una razón por la que predominan algunos restaurantes interesantes, con temática campestre y un par de hoteles de descanso.
“El Palenque” es el bar que se encuentra frente a la plaza y esta preservado como una construcción típica de Uribe. Data de 1890, como la mayoría de las viviendas del pueblo.
Entre los hoteles, se destaca la “Posta de Uribe”, con una galería que da a un patio interno con pileta de natación. Entre los restaurantes, es muy recomendable la parrilla “La Escondida”
La recorrida al pueblo puede llevar solo una tarde. Gano cierta notoriedad después de que se usara como escenario para diferentes filmaciones como “Juan Moreira” de Leonardo Favio(1973) y la reciente “Evita” de Alan Parker (1996). Uribelarrea tiene poco más de 100 años, 1000 habitantes aproximadamente y su esplendor lo tuvo en la década de 1930 a 1940 como proveedor lechero. Uribelarrea, al igual que otros pueblos a los que el ferrocarril les otorgaba merecimiento de progreso, fueron declinando en lo que actualmente se observa, un presente desdibujado de futuro incierto, aunque en este caso reciclado en una opción gastronómica y turística que le privilegia cierta persistencia. Con otros pueblos no ocurre lo mismo.
Las calles de tierra, la frescura de los árboles, la tarde soleada, los ladrillos a la vista de las fachadas, no hacen más que pensar en la siesta pueblerina. Hoy es día es difícil ver un aljibe. Este parece negarse a desaparecer, ya que la vivienda que lo contiene está en ruinas.
Dos viejos surtidores, tal vez de la época en que YPF era la única opción para cargar combustible, adornan la entrada del restaurante “Macedonio”.
“Un ejemplar único de la típica tableta para inhalar cebil se halla realizado en metal. Presenta en el borde superior dos personajes gemelos, de cabeza cuadrada, adornada con una especie de montera que lleva una cruz; vistiendo una camiseta corta de borde decorado con una cruz en el pecho.” Así se lee en la referencia junto a la vitrina. Puede resultar curioso que las comunidades preincaicas utilizaban el metal no de manera funcional, sino para fines ceremoniales. Sobre estas tabletas también confluían las semillas del árbol cebil, cuyas propiedades alucinógenas eran utilizadas, se supone, con fines rituales o ceremoniales. Incluso muchos investigadores promueven la hipótesis de que ciertos gestos desmesurados presentes en figuras antropomorfas sugieren un trance bajo el influjo del cebil o semillas similares. Pero esto ya es terreno especulativo. Lo concreto es que el cebil es un vegetal que se halla en la yunga tropical del norte argentino, bastante alejado de la puna o precordillera donde se manifestó Aguada, con epicentro en sitios arqueológicos de Catamarca (Noroeste argentino), donde se han hallado semillas y estas tablillas portátiles manifiestamente hechas para inhalar. Por otro lado, el tema de los gemelos y la dualidad parece ser un rasgo recurrente en diferentes culturas de la antigüedad en todo el mundo. Ejemplos sobran, desde Rómulo y Remo; Idas y Linceo; Heracles e Ificles en la mitología griega, hasta los espartanos Cástor y Pólux.
La Plata es una ciudad que fue planificada con líneas modernas en el final del siglo XIX. Es o pretendió ser simétrica, por lo que las diagonales y algunos edificios públicos conservan el espíritu de los progresistas de la generación del 80´.
La catedral es un reflejo de la simetría pretendida por los creadores de La Plata, además de que es uno de los paseos referentes de la “ciudad de las diagonales”.
En el partido de Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires, entre Villa Gesell y Mar del Plata, se halla la pequeña población de Mar de Cobo.
Amplios terrenos, casas dispersas, playas anchas y solitarias; una opción diferente para el descanso en las costas del Atlántico Sur argentino.
Vegetación donde abundan los álamos, olmos y pinos. Buena y variada pesca donde es posible comer lenguado y pejerrey local. La población estable puede no llegar a los 350 habitantes.
Cierto colapso que irradian los grandes centros veraniegos en alta temporada permite que otros lugares de la costa atlántica estén a la expectativa de algún boom inmobiliario tal como sucedió en lugares impensados hace veinte años como Mar de las Pampas, Cariló o Costa del Este. ¿Puede ser Mar de Cobo una próxima alternativa?
Palimpsestos es una palabra griega cuyo significado se refiere a los pergaminos en que se ha raspado lo escrito para volver a escribir. En términos prácticos es un reciclado moderno. Esto indica que ciertas palabras antiguas (y olvidadas) mantienen su vigencia en cuanto al significado debido a que ciertas acciones humanas continúan siendo las mismas.
En Arqueología, se usa palimpsesto como un concepto para establecer la mezcla que puede representar el registro arqueológico (entendiendo este como la actividad humana del pasado que se observa en el presente, representada por los restos materiales). Cuando se excava la tierra, el arqueólogo puede encontrarse con objetos que no necesariamente están asociados en el tiempo y la acción, aunque en un mismo espacio. Una mixtura de significados pasados causada por diversos factores culturales o naturales.
El palimpsesto entonces es un problema a resolver, es un efecto implícito en el registro arqueológico que impide asociar cronológica o significativamente los materiales hechos por el hombre en ese espacio dado, y por lo tanto no permite darle un sentido a las interpretaciones (contemplando la variedad de las mismas). Es necesario discriminar la mezcla.
Desde el presente, una vez entendida la mezcla (mediante ciertos métodos de análisis) que representa el palimpsesto se puede analizar el pasado, y a la vez, analizando el pasado se pueden comprender ciertos comportamientos del presente. Las acciones humanas son un continuus temporal. Responden a motivaciones, cambios, adaptaciones, adquiriendo cuerpo en las realizaciones materiales desde que el hombre comenzó la elaboración de objetos. En ese principio comienza la divergencia con el mundo animal.
Palimpsesto es la actualidad, la mezcla que otorga la vida, y que es causada por factores que de tan diversos, es irrealizable hallar su origen. Lo virtual, gracias al alto grado de desarrollo de los medios tecnológicos, está ocupando un espacio considerable en la cotidianeidad humana. Algunos objetos materiales están dejando lugar a lo que se entiende como virtual. Este concepto no está apreciado en los antiguos diccionarios de latín. Es una nueva adquisición humana. Entonces las acciones humanas funcionan de nexo entre los antiguos significados y los actuales.
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